Posibles consecuencias en el turismo español de los efectos del BREXIT duro

Por Manuel Figuerola, analista de política turística

Los problemas que han surgido para pactar y consensuar la  separación del Reino Unido de la Unión Europea han motivado un debate sobre la aplicación de las mejores condiciones, para llegar a un proceso de disociación de ambos bloques geográficos con menores costes políticos y económicos. Seguidores del BREXIT blando, en donde los acuerdos serían posibles, buscando fórmulas de separación poco traumáticas, se sienten preocupados, por la falta de actitudes de consenso que lleven a un mejor acuerdo entre los bloques. Por otra parte, el dominio del BREXIT duro significa un distanciamiento más agresivo. Que conduce a una situación que pretende sacar al Reino Unido, no sólo de la UE, sino también de posibles acercamientos económicos, laborales y turísticos menos rupturistas.

El análisis realizado sobre potenciales efectos en el turismo español, considerando una actitud egoísta, poco integradora, pobre en alianzas y de búsqueda de actuaciones de consenso, entendemos que en principio no presenta graves consecuencias, en las tendencias del turismo británico hacia España. Por lo que el BREXIT creemos no debería causar las perspectivas negativas que muchos especialistas comienzan a manifestar.

Hay que plantear que en principio pueden ser numerosas las variables de carácter económico, laboral y social, que pueden actuar como factores adversos reductores del mantenimiento de los niveles actuales de llegadas del turismo británico a España. Sin duda el BREXIT –especialmente el duro- necesariamente ha de producir un conjunto de repercusiones negativas en el desarrollo y mantenimiento de los equilibrios necesarios en la economía del Reino Unido: devaluación de la libra, desajuste en varias rúbricas de la balanza de pagos, reducción de flujos financieros y de inversiones procedentes de los países de la UE, decrecimiento del PIB, etc. Sin olvidar efectos sobre el empleo, y la estabilidad social y política.

En ese sentido, y con objeto de valorar y demostrar los posibles efectos sobre la actividad turística, en estas consideraciones, se ha tenido en cuenta un conjunto de estadísticas y proyecciones suficientemente rigurosas. Además de estudiar los efectos que pudo tener una situación paralela, que se produjo en marzo del 1983, cuando el gobierno francés se vio obligado, a imponer graves restricciones a la salida de la divisa nacional del país para soportar el gasto turístico. Ante una situación crítica que se produjo en particular en su balanza de pagos y en general, en el proceso evolutivo de su economía.

Por tanto, si se considera en primer lugar, que la variación media del tipo de cambio euro/libra, durante el año 2015  alcanzó el valor de 0,7261, y el mismo coeficiente, para el año 2018 aumentó hasta 0,8847, se estima que la devaluación de la libra frente al euro fue del 21,84 por ciento. Lo cual no repercutió en una caída de la demanda de británicos en sus viajes al extranjero, sino todo lo contrario. Ya que por ejemplo se ha observado, que el número turistas que se desplazaron a España en dicho período pasó de 15,76 a 17,68 millones de viajeros. Equivalente a un aumento de la demanda turística igual al 12,18 % Lo que no justificaba signos de descenso a pesar de la fuerte devaluación de la libra señalada anteriormente.

Desde otra plataforma diferente de información -nos referimos al posicionamiento de aquella población decidida a viajar, o pasar algún periodo del año en España- se ha de tener en cuenta el comportamiento de flujos o grupos de población que podrán ser afectados  en su idea o decisión de viajar, o vivir un período del año en España. Entre ellos hemos de destacar, tres segmentos concretos de potenciales turistas o viajeros. Primero, aquellos propietarios de viviendas de vacaciones o de segunda residencia. Después, segmentos importantes de población, que eligen, como lugares para vivir o disfrutar en régimen de pensionistas, destinos costeros españoles. Por último, no residentes permanentes, pero que con carácter periódico han escogido España, como lugar para disfrutar o aprovecharse de las posibilidades que ofrece nuestro país para gozar del turismo de salud.

Dichos flujos, para el caso de los turistas británicos – problema que ahora nos preocupa por causa del Brexit- se caracterizan por no utilizar mayoritariamente, el establecimiento hotelero como lugar habitual de residencia. Alcanzando en el último año, una cifra superior a los siete millones de viajeros que eligieron un medio de alojamiento distinto al hotel. Poseyendo, entre otras características, gran rigidez en su decisión viajera. Ofreciendo además una reducida elasticidad a la influencia negativa de diversas variables económicas, tales como el precio, o la mejora del tipo de cambio (euro/libra).

En ese sentido, como consecuencia del análisis de regresión que hemos realizado, para la redacción de este artículo (turistas británicos/tipo de cambio), se ha comprobado la elevada rigidez que presenta la demanda turística procedente del Reino Unido que viaja a España. Especialmente referida a los movimientos cambiarios. Lo que nos permite plantear la hipótesis, de que la decisión de desplazarse está bastante más influida por las variaciones del nivel de renta disponible que por el cambio. Como consecuencia, muy indiferentes a la devaluación de la libra. Lo cual nos permite afirmar, que el problema determinante del BREXIT -en cuanto a la decisión de desplazarse a España- no estará demasiado afectado por los procesos de debilidad de la libra frente al euro. Y si de manera mucho más grave, por los efectos de la inestabilidad económica y descenso de las variaciones de la renta.

Es importante valorar la fuerte sensibilidad que poseen las influencias sociológicas y psicológicas a las que se somete el turismo. Y como consecuencia, la fortaleza de la decisión primaria. Asimismo, de manera muy determinante, se mantendrán los criterios de decisión ante variaciones de fenómenos coyunturales, tanto económicos como políticos y sociales. Por lo cual, el estudio de series estadísticas explicará la capacidad de resistencia que tiene el turista a cambiar su primera decisión viajera. Ello nos induce a creer, que el BREXIT, respecto al turismo británico que viaja a España, no deberá tener una importante influencia.

Para comprender mejor la resistencia de la demanda turística a modificar y reducir a la baja sus expectativas de gasto, merece recordar el episodio que vivió la economía francesa en marzo de 1983. Momento en el cual el gobierno del presidente Francois Mitterrand aprobó por ley, la limitación de la salida de divisas al extranjero, ante una difícil situación que padecía el franco; coincidiendo con una grave crisis económica, política y financiera. Donde se admitía un gasto solo de 2.000 francos por persona al año para viajar fuera de Francia.

Nada hacía presagiar que el gobierno francés pudiera ceder en lo esencial. Es decir, reducir aquella cuantía, o perder la imagen ante la opinión pública. El gobierno socialista tuvo que enfrentarse con algo que no esperaba. El 62% de los franceses soñaba con descansar más allá de sus fronteras. Lo que suponía, romper un sueño. Lo que obligó a buscar fórmulas intermedias de cambio y corruptelas no muy honorables para salvar la situación. Ya que los franceses no estaban dispuestos a renunciar a su mayor ilusión, el viaje al extranjero, y al turismo en España.
Tal como se mentalizaba en aquel filme del momento  ”Las vacaciones de Monsieur Hulot.”

Dos razonamientos se planteaban en aquellos momentos desde posiciones políticas contrarias, que venían a resumir el problema planteado. El francés de economía media “Aceptaba la austeridad, a consumir menos y a pagar más impuestos. Pero también estaba dispuesto a echarse a la calle, si se cerraban las fronteras del país, mientras se dejaban entrar los productos extranjeros. Valorando positivamente la austeridad, porque aquellos tiempos lo exigían. Pero no estaban dispuesto a sufrir la privación de una libertad elemental, como era el turismo”.

Para el Gobierno Francés la justificación se apoyaba en una razón psicológica, para limitar los viajes. Ya que los franceses debían conocer un déficit del comercio exterior y una inflación insoportable. Por lo que había que explicarles que la situación era seria y había que recortar el consumo, encontrando una medida, que les afectase mínimamente sus derechos individuales. Lo cual pronto se encontró, por lo que la norma restrictiva pronto se anuló.

Hemos de creer considerando el recuerdo francés, que las expectativas de crecimiento del turismo internacional son irreversibles. Y lo mismo que en Francia, en situaciones similares, pronto se encontrará el antídoto para resolver los posibles desajustes del gasto turístico. En concreto, por los condicionamientos de los problemas que pueden suscitar el tipo de cambio.
Por ello es difícil considerar, que el BREXIT sea capaz de limitar, condicionar o reducir el turismo de los británicos hacia los destinos turísticos españoles, o del resto del mundo. Viajes, recursos y experiencias que, por los niveles de desarrollo, capacidad interpretativa y tradición, siempre han sido y serán bendecidos por los británicos. Lo cual, aún a pesar de las graves circunstancias y complejas dificultades que se han de vivir, no podrán dejar de impedir disfrutar del turismo.