«El turismo, sector estratégico»

«El turismo, sector estratégico»

El panorama es el que es. La inseguridad sanitaria representa un escenario complejo para todos, pero en especial para la principal industria española, el turismo. Y lo peor es la prolongación de una crisis que muy pocos pueden resistir, al menos sin ayudas públicas, tampoco sin un entendimiento que otorgue estabilidad a las decisiones normativas.

El año 2021 que ahora finaliza ha sido un año de transición muy sufrida entre una situación precedente de descontrol, las mascarillas, las vacunas y medicamentos que se demuestran efectivos. Algo hemos avanzado, quizás más de lo que cabría esperar.

A escala turística, tenemos que hablar de un verano moderado marcado por una pervivencia basada en el turismo interior, muy poco internacional; reajustes en determinados modelos de gestión… Pocas cosas han permanecido como eran y lo cierto es que la industria del país, la que más puestos de trabajo e ingresos genera, ha tenido que mostrar toda su capacidad de adaptación y resiliencia para soportar las restricciones, las indecisiones normativas, la falta de ayudas directas…

Sabemos que en un escenario tan complejo hemos fallado, sobre todo al principio, en la coordinación interna. Ha ocurrido en casi todos los países. Pero aquí estábamos enfrentando una crisis de un sector fundamental, una catástrofe imprevisible que ha terminado con los viajes de negocios, con los congresos, casi con los viajeros internacionales, con el trabajo que se había realizado para incrementar el gasto turístico medio o en planes tendentes a la desestacionalización u otros.

Muchos negocios han permanecido con las rejas bajadas, otros han sabido reinventarse. Los ERTE con sus prolongaciones han demostrado su utilidad. Europa ha reaccionado con unas ayudas imprescindibles para reinventarse. Estrategias de gran altura, como la de Iberia-Air Europa, inversiones internacionales, la promoción de la España vaciada o planes de promoción exterior se han visto condicionados por una situación a la que no son ajenas la conectividad u otros factores determinantes en un sector imprescindible en el aporte al PIB, en el pago de impuestos, en la creación de riqueza y empleo.

España ha puesto en valor su gran sistema sanitario, sus medios de Protección Civil, incluso a su ejército y a los comunicadores. La hostelería se convirtió en la principal diana de la prevención. El sector reaccionó muy bien, sin alarmas y con propuestas efectivas. Las asociaciones, las empresas y los trabajadores ahí estuvieron. Estuvo Ifema que en este 2021 decidió celebrar un Fitur tardío pero necesario, acabaron por estar los Gobiernos central y autonómicos, los municipios, las provincias… y entre todos levantaron, en cierta manera, un verano muy difícil.

Esperemos que la vacuna social y económica funcione con la efectividad de las sanitarias, que hayamos aprendido la lección más difícil y enrevesada, que sepamos utilizar los recursos europeos en una regeneración verde y digital, y que en el más corto espacio de tiempo repitamos una máxima que reitero: la normalidad volverá con el turismo. Que así sea.

Todo es susceptible de mejorar y ha de empezar a hacerlo en Fitur, pero España necesita que el sector turístico sea declarado estratégico, por ahí ha de empezar el futuro.

Por Alberto Barciela.
Periodista y miembro de la Mesa del Turismo de España.