El golf es turismo

El golf es turismo

El turismo de golf se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los segmentos más valiosos y estables dentro de la industria turística española. España es líder europeo en esta modalidad, combinando una oferta cercana a los 400 campos de primer nivel con un entorno natural y climatológico excepcional, que atrae cada año a cientos de miles de viajeros de alto poder adquisitivo, especialmente procedentes del centro y norte de Europa.

Uno de los aportes más significativos del turismo de golf es su capacidad para desestacionalizar la demanda turística. A diferencia de la oferta de sol y playa, el golf se practica durante todo el año, lo que permite mantener la actividad económica en los destinos fuera de la temporada alta estival. Las principales regiones con campos de golf —Andalucía, Comunidad Valenciana, Canarias, Baleares o Murcia— se benefician de una dinamización continua gracias a este tipo de visitante que permanece más días y realiza un mayor gasto medio por estancia.

Además, el turismo de golf genera riqueza local y empleo estable y cualificado. Cada campo impulsa una cadena de valor que abarca restauración, alojamiento, ocio, transporte y comercio, contribuyendo de forma directa y sostenida al desarrollo territorial. Adicionalmente, esta actividad no solo atrae a turistas, sino también a inversores interesados en el entorno urbano y residencial asociado a los complejos deportivos.

La crítica más frecuente que se le hace al turismo de golf es su elevado consumo de agua, en especial en aquellos territorios donde el líquido elemento tiende a escasear. Pero contrariamente a la visión tradicional, hay que señalar que los campos de golf españoles han realizado avances notables en materia de sostenibilidad. Hoy en día destacan por el uso eficiente de recursos hídricos mediante sistemas de riego con aguas regeneradas, la conservación de ecosistemas locales y la gestión responsable del suelo. Muchos actúan como auténticos pulmones verdes, integrados armónicamente en el paisaje y contribuyendo a la conservación del entorno natural.

Por todas estas razones y porque el golf es turismo, desde la Mesa del Turismo de España entendemos que en el plano fiscal sería coherente plantear un IVA reducido para esta actividad. En lugar de etiquetar al golf como un producto de lujo, debe contemplarse como lo que es:  un producto turístico estratégico para España, en competencia con destinos internacionales como Portugal o Turquía, donde la carga impositiva es inferior. Un marco fiscal más favorable reforzaría, a nuestro juicio, la competitividad del sector, incentivaría el gasto turístico y aumentaría la recaudación global para el Estado derivada de la actividad económica inducida.

En suma, el turismo de golf no sólo diversifica la oferta turística española, sino que aporta valor añadido, sostenibilidad, empleo y equilibrio territorial. Reconocer y apoyar este segmento mediante políticas adecuadas es apostar por un modelo de turismo de calidad, sostenible y de largo recorrido para España.

 

Por Juan Molas
Presidente de la Mesa del Turismo de España